El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) ha emitido un informe que marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad nacional: durante el año 2025, la suma de feminicidios y homicidios dolosos de mujeres registró un promedio de 7.67 víctimas diarias. Esta cifra representa una disminución significativa frente a la media de 10 mujeres asesinadas al día que se mantuvo de forma persistente durante casi un lustro en el país. Bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el enfoque preventivo y la consolidación de la Guardia Nacional parecen estar reflejando, por primera vez en años, una tendencia a la baja en los delitos de violencia extrema por razones de género.
Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP, detalló que esta reducción es el resultado de una coordinación sin precedentes entre las fiscalías estatales y el gabinete de seguridad federal. Los datos oficiales indican que, aunque el fenómeno de la violencia no ha sido erradicado, la tipificación correcta del feminicidio y la atención temprana a denuncias por violencia familiar han evitado que miles de casos escalen a niveles letales. "No se trata solo de números, sino de una política criminal que prioriza la vida de las mujeres a través de la inteligencia y el territorio", afirmó Figueroa durante la presentación del balance anual en Palacio Nacional, destacando que estados anteriormente críticos como el Estado de México y Veracruz mostraron las reducciones más notables.
Un factor determinante en estos resultados ha sido la implementación de las "Células de Reacción Inmediata" en los 50 municipios con mayor incidencia delictiva. Rosa Icela Rodríguez, actual Secretaria de Gobernación y pieza clave en la continuidad de la estrategia de seguridad, señaló que el fortalecimiento de los Centros de Justicia para las Mujeres ha permitido judicializar más carpetas de investigación en menor tiempo.
Durante 2025, el índice de impunidad en casos de feminicidio bajó un 12%, un avance que, según la funcionaria, envía un mensaje claro a los agresores. La vigilancia en zonas de alto riesgo y el seguimiento a medidas de protección han sido los pilares para alcanzar este promedio de 7.67 víctimas, la cifra más baja desde que se tiene registro sistemático.
Pese al optimismo gubernamental, organizaciones de la sociedad civil mantienen una postura cautelosa. Figuras como María de la Luz Estrada, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, han señalado que, si bien el descenso en las cifras oficiales del SESNSP es un paso positivo, todavía existe una "cifra negra" relacionada con mujeres desaparecidas que podrían ser víctimas de feminicidio no contabilizadas.
El informe de 2025 revela que entidades como Colima y Morelos siguen presentando tasas de homicidios de mujeres por cada 100 mil habitantes que superan la media nacional, lo que obliga a las autoridades a no relajar las intervenciones en el centro y occidente del país.
El desglose técnico del SESNSP muestra que, de las víctimas contabilizadas diariamente, aproximadamente el 1.8 corresponden a feminicidios estrictamente tipificados, mientras que el resto son clasificados como homicidios dolosos. Esta distinción es vital para el diseño de políticas públicas, ya que permite identificar si el origen del ataque fue un entorno doméstico o el contexto de la delincuencia organizada.
La Presidenta Sheinbaum ha enfatizado que su gobierno no se detendrá en la reducción porcentual, sino que el objetivo es alcanzar la "tasa cero", fortaleciendo la Secretaría de las Mujeres y elevando a rango constitucional la igualdad sustantiva y el derecho a una vida libre de violencia.
Hacia 2026, el desafío para el gabinete de seguridad será mantener esta tendencia descendente en un entorno de alta volatilidad regional. La consolidación de la paz en México pasa inevitablemente por la seguridad de sus mujeres, y el dato de 7.67 víctimas diarias, aunque doloroso, se presenta hoy como la evidencia de que el cambio estructural es posible.
La meta inmediata establecida por el Ejecutivo es cerrar el próximo ciclo con una cifra menor a las 7 víctimas diarias, apostando por la educación, la autonomía económica de las mujeres y, sobre todo, una justicia que deje de ser selectiva para convertirse en una realidad cotidiana para todas las mexicanas.