TEHUACÁN, PUEBLA. — La sombra de una de las fortunas más imponentes del sector avícola en México, valuada en más de 600 millones de dólares, continúa proyectándose sobre la escena política poblana. Olga Lucía Romero Garci-Crespo, actual presidenta estatal de Morena, se mantiene en el centro de una tormenta legal y mediática por la herencia de la empresaria Socorro Romero Sánchez, fallecida en diciembre de 2009. Lo que comenzó como una disputa familiar hace más de una década, ha escalado a una batalla de alta intensidad donde se entremezclan acusaciones de influyentismo político, falsificación de documentos y una controvertida metamorfosis de identidad por parte de la dirigente partidista.
El conflicto se remonta a la apertura del testamento de la "Señorita Socorro", quien no tuvo hijos y designó como herederos universales a sus sobrinos Estela Romero Bringas y Miguel Ángel Celis Romero. Sin embargo, la hoy dirigente de Morena irrumpió en la escena legal impugnando la validez del documento y promoviendo un juicio de sucesión intestamentaria.
La controversia cobró un matiz inusual cuando salió a la luz que la política, conocida durante décadas en Tehuacán como Mónica Caballero Garci-Crespo, realizó un cambio legal de nombre en 2015 para adoptar los apellidos Romero Garci-Crespo. Este movimiento, según los abogados de la familia Celis, fue una maniobra estratégica para validar su supuesto vínculo sanguíneo y legitimar su reclamo sobre el imperio avícola y ganadero.
A lo largo del proceso, los "verdaderos herederos", representados por Miguel Ángel Celis, han denunciado un uso sistemático del aparato judicial para despojarlos de los bienes que su tía les legó formalmente. A pesar de que en 2022 un juez federal otorgó un amparo que reconocía la validez del testamento original y dejaba sin efecto el juicio intestamentario de la morenista, la pugna no ha cesado.
Recientemente, en abril de 2026, la detención de Estela "N", una mujer de avanzada edad y figura clave en la defensa de la herencia, reactivó las alarmas sobre el presunto acoso ministerial que enfrenta la familia Celis Romero, quienes aseguran que las órdenes de aprehensión en su contra carecen de sustento real.
Desde su posición en la dirigencia de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo ha negado categóricamente que su cargo influya en las decisiones de los tribunales poblanos. En declaraciones recientes, la presidenta del partido pidió "respeto y no politizar" un asunto que califica de estrictamente personal y familiar.
No obstante, la contraparte sostiene que el avance de las carpetas de investigación por supuestas operaciones con recursos de procedencia ilícita —delito del que han sido exonerados por la justicia federal en otras instancias— es una herramienta de presión para obligarlos a ceder la fortuna que Socorro Romero Sánchez construyó durante toda una vida de trabajo.
Los detalles del caso revelan una red de litigios que se desdoblan en lo civil y lo penal. Mientras Garci-Crespo asegura que busca "justicia y verdad" sobre la autenticidad de la firma en el testamento de 2009, la familia Celis exhibe documentos que prueban que Socorro Romero estaba en pleno uso de sus facultades mentales al momento de testar.
La disputa no solo incluye plantas avícolas y ranchos, sino también una vasta cantidad de inmuebles y capital líquido que han convertido este juicio en uno de los más lucrativos y longevos de la historia jurídica de Puebla, dejando en entredicho la imparcialidad institucional ante figuras del poder político actual.
El desenlace de esta sucesión sigue en vilo, marcado por la polarización entre la legitimidad del testamento y la persistencia de una heredera que cambió su nombre para entrar en la contienda. Con la reciente detención de integrantes de la familia y las acusaciones cruzadas de manipulación, el caso de Socorro Romero Sánchez se ha convertido en un símbolo de las tensiones entre los intereses privados y las figuras públicas en el estado.
Para los herederos designados, la lucha ya no es solo por el patrimonio, sino por preservar la voluntad de una mujer que, en vida, nunca conoció a la hoy poderosa política bajo el nombre que ostenta en las boletas y juzgados.