En un giro diplomático de último minuto que ha evitado, por ahora, una escalada bélica de consecuencias impredecibles, Irán y Estados Unidos anunciaron este martes 7 de abril de 2026 un cese al fuego bilateral de dos semanas. El acuerdo, alcanzado apenas 90 minutos antes de que expirara el ultimátum del presidente Donald Trump para bombardear infraestructuras estratégicas iraníes, fue posible gracias a la mediación de Pakistán. Según los términos pactados, Teherán se compromete a la "apertura inmediata y segura" del Estrecho de Ormuz, permitiendo el tránsito comercial bajo la coordinación de sus fuerzas armadas, a cambio de la suspensión total de las amenazas de ataque por parte de la administración estadounidense.
La jornada estuvo marcada por una tensión asfixiante. Trump había advertido horas antes en sus redes sociales que, de no haber acuerdo, enviaría una "fuerza destructiva" capaz de devolver a Irán a la "Edad de Piedra". Sin embargo, tras conversaciones directas con el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor de Pakistán, Asim Munir, el mandatario estadounidense decidió pausar la ofensiva. "Ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y nos encontramos en una etapa avanzada hacia un acuerdo definitivo para una paz a largo plazo", declaró Trump a través de Truth Social, calificando la tregua de 14 días como un paso necesario para "consumar" el acuerdo final.
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi, confirmó la postura de su nación desde Teherán, señalando que si los ataques cesan, las fuerzas armadas iraníes detendrán sus "operaciones defensivas". El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán calificó el suceso como una "victoria histórica", argumentando que la resistencia del país forzó a Washington a aceptar un plan de negociación de diez puntos.
Este plan no solo contempla la reapertura de la vía marítima más importante para el petróleo mundial, sino que pone sobre la mesa temas críticos como el levantamiento de sanciones, el enriquecimiento de uranio y la permanencia de fuerzas extranjeras en la región.
El impacto del anuncio fue inmediato en los mercados globales. Tras semanas de incertidumbre que dispararon los precios de los energéticos, el petróleo WTI registró una caída del 16% al cierre de la jornada, reflejando el alivio de los inversores ante la posible normalización del flujo de crudo por Ormuz. Paralelamente, Israel ha confirmado su adhesión a esta tregua.
Un funcionario estadounidense reveló que el gobierno israelí detendrá sus incursiones armadas durante este periodo, lo que implica una pausa en los enfrentamientos contra Hezbolá en el Líbano, ampliando el alcance del cese al fuego a todo el tablero de Oriente Medio.
La logística para los próximos días ya está en marcha. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que se preparan delegaciones para mantener negociaciones presenciales, posiblemente en Islamabad, a partir de este viernes. El objetivo es convertir este respiro de dos semanas en un tratado de paz permanente que redefina la seguridad regional.
Mientras tanto, en las calles de Teherán y las capitales vecinas, la cotidianidad intenta recuperarse tras días de fronteras desiertas y preparativos para un conflicto de gran escala que, al menos por los próximos 14 días, ha quedado suspendido.