GINEBRA – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado hoy "luz verde" para el uso masivo de una revolucionaria vacuna inhalable contra la malaria, desarrollada por un consorcio de laboratorios internacionales y universidades africanas. A diferencia de las vacunas tradicionales que requieren inyecciones y, sobre todo, una cadena de frío constante, esta nueva versión se administra mediante un pequeño dispositivo de polvo seco similar a un inhalador de asma.
La malaria sigue cobrándose cientos de miles de vidas al año, principalmente niños menores de cinco años en el África subsahariana. El gran obstáculo siempre fue la logística: llevar vacunas que necesitan refrigeración a aldeas remotas sin electricidad era una batalla perdida. La vacuna inhalable es estable a temperaturas de hasta 40°C por periodos de seis meses, lo que elimina la necesidad de refrigeración extrema.
Los ensayos clínicos de fase III mostraron una eficacia del 78% en la prevención de casos graves, una cifra significativamente superior a los intentos previos. Además, al no requerir personal de enfermería especializado para la punción, puede ser administrada por trabajadores comunitarios de salud con un entrenamiento mínimo.
El financiamiento para la distribución de los primeros 50 millones de dosis ya ha sido asegurado mediante donaciones de fundaciones filantrópicas y presupuestos nacionales. Este avance promete cambiar la demografía de salud del continente africano en menos de una década, permitiendo que millones de niños crezcan libres de una enfermedad que ha lastrado el desarrollo económico de la región por siglos.